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Sinopsis

Pasado el vendaval de Lorca todavía resuenan los últimos ecos de los infinitos homenajes y los últimos aplausos de las reposiciones. Algunos pensarán que esto sirve de poco, otros que ya era hora y otros que no son horas. En la variedad esta el gusto. Nosotros nos hemos quedado con gusto, pero sobre todo, con gusto de montar un Lorca, aunque sin Lorca.

La obra a la que se recurre con este proyecto ha sido representada en numerosas ocasiones, con diferentes decorados, Bernardas y Adelas, pero nunca se ha representado el exterior de la casa, los hechos en este marco acontecidos y que están estrechamente ligados con los acontecidos en el interior. Se intenta plasmar la vida de los hombres que rodean la casa.

Se pretende contar una historia masculina, cargada de la poética teatral de Lorca (no poesía oral) al servicio de la masculinidad. Los hombres merodean la casa de las mujeres. Todo está relacionado, en la casa hay jerarquías, en la calle también. En la casa aflora el conflicto entre dos fuerzas, el principio de autoridad y el principio de libertad, en la calle también. En la casa hay amor, luchas, sudor, envidias y ayudas, en la calle también.

Pero no se trata de una mera comparación entre el interior de la casa de Bernarda y el exterior, se trata de profundizar en el alma de los hombres, reflejados a través de seis hombres diferentes con seis personalidades diferentes.

Se nos presenta a un Pepe el Romano, atractivo e hipócrita, interesado y manipulador. El viudo de Darajalí, enamorado en secreto de Angustias y con la coherencia propia de la sabiduría que proporciona la edad. Federico García, inteligente, sensible, educado, homosexual que sufre en silencio su atracción por Pepe. Aparece también un Maximiliano sin escrúpulos ni conciencia, desprecia la homosexualidad y desprecia a todo el que no es como él. Evaristo Colín es hijo de Poncia, la criada de Bernarda, falso, cobarde y oportunista que sabe aprovechar el hecho de ser el único de los seis que tiene acceso a la casa. Por último Cano, el tonto-loco del pueblo, personaje entrañable, soñador e ilusionado con todo.

Son hombres que se conocen, que viven situaciones concretas enmarcadas en el ámbito de lo cotidiano, que muestran sentimientos confrontados acompañados de sangría y aguardiente. Surgen conflictos que les hace definirse, mostrar la verdad de cada hombre, en los que cada uno toma sus propias decisiones que influyen en los demás, produciéndose así una reacción en cadena que desemboca en la tragedia.

Toda la obra gira en torno a la presencia invisible de las mujeres de la casa y en torno a la tragedia final, presagiada en cada acto. La presagia el mendigo ciego que percibe el ambiente enrarecido y ve lo que otros no ven, la presagia el vendedor de encajes que ya habla de mortajas y, finalmente, Maximiliano que intenta, en vano, advertir a Pepe el Romano.

La parte estética del montaje apoya el contenido de la obra. Son fundamentales el color blanco, las sombras y el fuego. El blanco de pureza y de mortaja, de boda y de intimidad. Las sombras son los fantasmas de cada uno que avisan y acosan, que anuncian la tragedia. El fuego de condena y de purificación, la quema de rastrojos que cierra una etapa y abre otra. Tres elementos que acaban fundiéndose en uno solo, elemento vital.

La acción se desarrolla en un marco rural, en el que el espectador se sumerge facilmente gracias a la utilización de grabaciones con sonidos naturales que ambientan durante toda la obra, llegando al éxtasis al final de la misma, cuando el sonido de una quema de rastrojos invade el escenario. El vestuario, manteniendo una estética general y atemporal, se amolda a cada personaje, a su personalidad, destacando los rasgos masculinos de cada uno. El espectador se ve inmerso en una época y un ambiente que reconoce e identifica, pero que al mismo tiempo puede ser cualquier época en cualquier lugar.

Espectáculo masculino, poético, irónico y trágico que pretende que el público sonría, llore, se identifique y se erotice. Pretende que el propio espectador se vea reflejado en el escenario.

Equipo

Idea y Dirección: Mikel Gómez de Segura
Autor: Ernesto Caballero

Reparto:

  • Ernesto Barrutia
  • Victor Criado
  • Adolfo Fernández
  • Paco Hernando
  • Ramón Ibarra
  • Alfonso Torregrosa

Diseño de Iluminación: Alfonso Torregrosa
Diseño y realización de vestuario: Ana Llena / Nati Ortiz de Zárate
Diseño y realización de Escenografía: Francisco J. Larreina
Diseño gráfico: Ángel Fdez. Ochoa
Estudio de sonido: El cantón de la soledad
Fotografía: Quintas
Técnicos en gira: Constantino Iturrioz / Oier Ituarte
Producción: Traspasos Kultur S.L.
Co-Productores: Txalo Produkzioak S.L. / Cachivache S.L. / Teatro Barakaldo
Producción ejecutiva: t (ARTE) an S.L.
Distribución: Charo Fernández / Traspasos Kultur S.L.